Buscar en nuestras publicaciones:


image image
Anatomía del racismo CARLOS ALBERTO MONTANER Para Mario Kreutzberger, Don Francisco, que se preguntaba de dónde surgía el racismo.
Trump representa una amenaza, no tanto a la democracia sino al liberalismo FRANCIS FUKUYAMA Un cuarto de siglo después de haber publicado su aclamado y polémico libro "El fin de la Historia y el último hombre", Francis Fukuyama está preocupado.

Publicaciones

Justicia especial para las FARC

PLINIO APULEYO

Fue, sin duda, una intrépida exigencia de las Farc en La Habana que el Gobierno terminó aceptando. Los militares, activos o retirados, la esperan con una sombría inquietud. También, la mayoría de los colombianos, empezando por el fiscal Néstor Humberto Martínez. Me refiero a la piadosamente llamada justicia especial para la paz. ¿Qué es, quién va a integrarla, de qué manera va a sustituir a toda nuestra Rama Judicial? Por no poder dar una clara respuesta a esas preguntas, yo le veía cierta aura fantasmal, hasta que tuve oportunidad de oír a Jaime Castro en una entrevista radial, desnudando este sistema de juzgamiento y mostrando sus peligrosas llagas con un tranquilo rigor de cirujano constitucionalista.

Cinco personajes, tres extranjeros y dos colombianos, forman parte de la Comisión Nominadora, que, con un poder absoluto nunca visto en el país, designará a cerca de cincuenta magistrados a cuyo cargo quedarán juicios y fallos inapelables. El español Gil Robles, el peruano García Sayán y el argentino Juan Méndez son los extranjeros escogidos, respectivamente, por el Consejo Europeo de Derechos Humanos, el Secretario de la ONU y el Centro Internacional de Justicia Transicional. De esta megacorte formarán parte también los colombianos José Francisco Acuña y Claudia Vaca. El primero es un magistrado con tinte de izquierda, designado por Sala Penal de la Corte Suprema. Ella es una docente, ajena al mundo judicial (no es abogada), vinculada a la industria farmacéutica.

Esta sorprendente Jurisdicción Especial, propia de un Estado fallido, surgió en La Habana, sin duda, por exigencia de las Farc. Su cerebro fue el abogado español Enrique Santiago. Miembro del Partido Comunista de su país, conoce de sobra las ONG europeas de su misma tendencia ideológica. A ella no deben ser ajenos los tres extranjeros designados para formar la Comisión Nominadora. De hecho, tienden a presentar como rebeldes a grupos armados que han surgido en sus países, pasando por alto sus acciones terroristas. Tal fue la condescendencia de Gil Robles con Eta, la de García Sayán con Sendero Luminoso y la de Juan Méndez con los Montoneros. No sería extraño que vean a las Farc como un movimiento insurgente y a nuestras Fuerzas Armadas como el malo de la película.

ONU: el sesgo antiisraelí en números

PABLO MOLINA 

La última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en contra de Israel ha provocado una fuerte polémica, tanto por su contenido como por el hecho excepcional de que se aprobó con la anuencia de Estados Unidos. La ya famosa Resolución 2334 tacha de ilegales los asentamientos israelíes en los territorios en disputa y los declara fuera de la legalidad internacional, a la vez que los considera “un gran obstáculo para conseguir la solución de los dos Estados, así como una paz firme, duradera y completa”. La propuesta fue firmada por Venezuela, Malasia, Nueva Zelanda y Senegal, salió adelante con los votos a favor de 14 miembros del Consejo y referida la abstención de EE.UU. por orden de Obama, una de sus últimas decisiones ejecutivas antes de abandonar la Casa Blanca.

La 2334 ha puesto sobre el tapete nuevamente la discusión sobre el sesgo antiisraelí de la ONU, en vista de su fijación con el Estado judío, la única democracia de Oriente Medio, mientras pasa por alto violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte de las tiranías de esa región y del resto del mundo.

Pues bien, como para zanjar definitivamente esta cuestión, un grupo de investigadores del Cesifo, institución alemana dedicada a la realización de estudios sobre economía y política internacional, ha analizado en un documento todas las resoluciones aprobadas por la ONU entre enero de 1990 y junio de 2013. El resultado, en lo que respecta al Estado de Israel, no ofrece la menor duda.

En ese periodo, Israel fue objeto de reprensión por parte de la ONU en 422 ocasiones, mientras que los demás países en su conjunto sólo recibieron 295 resoluciones negativas. Para hacerse una idea de la fijación de la ONU con el Estado judío, baste saber que el siguiente país en número de resoluciones en contra es Sudáfrica, con 59, y eso teniendo en cuenta que en los dos primeros años que comprende este estudio aún funcionaba el régimen del apartheid. Más abajo figuran Corea del Norte, con 38 menciones negativas en las resoluciones del Consejo de Seguridad, e Irán, con tan solo 21.

David Rockefeller, Estados Unidos y el fracaso latinoamericano

CARLOS MIRA 

El diputado Gorostiaga, en la Convención Constituyente de Santa Fe, dijo que la Constitución que la Confederación Argentina estaba por jurar estaba "vaciada en el molde norteamericano". Esa era la visión de los Padres Fundadores: hacer de la nueva república, los Estados Unidos del Sur; la tierra de los sueños, el país de las oportunidades, el lugar para que los pobres encontrarán esperanzas para elevar su condición.

Ayer falleció David Rockefeller a los 101 años. David era el nieto de John D., el creador de la Standard Oil y quien comenzó una fortuna que supera hoy los 3 billones de dólares.

Cuando a John D. un periodista le preguntó cómo había hecho su primer millón él le respondió así: "¿Ve esa lámpara que está allí?. "Sí" le respondió el periodista. "Pues yo la vi primero", dijo John D.

Seguramente se refería a su idea de patentar por primera vez el uso del kerosene como combustible doméstico, entre otras cosas para utilizarlo en lámparas. El kerosene era, hasta ese momento, poco menos que uno más de los colaterales descartables del petróleo.

Así comenzó parte de su fortuna. Eso ocurrió en los EE.UU., en donde la Constitución y la Justicia garantizan la vigencia de los derechos individuales a la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad propia. Si el mismo caso hubiera ocurrido en la Argentina, John D. habría sido confiscado, privado de su derecho y el kerosene declarado material estratégico imprescindible para la seguridad nacional pasando a propiedad del Estado.

En esa diferente apreciación de la Justicia sobre Constituciones muy similares se basa la distancia que media entre el éxito norteamericano y el fracaso argentino.

Este ejemplo no vale lamentablemente solo para nosotros. El resto de las repúblicas latinoamericanas también siguió, al momento de dictar sus Constituciones, el modelo ideado en 1781 en Filadelfia.

Por qué los liberales son los verdaderos revolucionarios del siglo XXI

RAFAEL RUIZ 

En un famoso discurso pronunciado por el expresidente chileno Salvador Allende en la Universidad de Guadalajara (México) en 1972 para jóvenes estudiantes afirmaba que “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

La frase se ha convertido en un mote de batalla ideológico, principalmente para la izquierda latinoamericana y para políticos deseosos de capitalizar las buenas intenciones y descontento ante las injusticias que caracterizan a sus seguidores más jóvenes.L

Si entendemos que “revolución” es un término que se asocia con cambios radicales, bruscos e incluso violentos en las instituciones políticas, sociales o morales de una sociedad podemos darnos cuenta de que la izquierda latinoamericana de revolucionaria no tiene absolutamente nada y que sus ideas y premisas son parte indisociable del statu quo en el que se encuentra sumergida la región.

Las ideas que defienden los simpatizantes de izquierdas no tienen nada de nuevas, ya que han estado presentes en el ideario político de la región al menos desde principios del siglo pasado.

En cada uno de los países latinoamericanos hay más de una referencia a gobiernos de corte socialista, sindicalista, expropiador y centralizador del poder como el del propio Allende en Chile, Lázaro Cárdenas en México o Chávez en Venezuela, por citar solo tres ejemplos conocidos en diferentes épocas y países durante el siglo XX.

Hablar en contra de la privatización y la liberación de mercados no es hablar en contra del sistema, por el contrario, es abogar por más de lo mismo: más gobierno, más puestos políticos, más burocracia y al final de cuentas por más Estado.

Estar bajo el yugo y en espera de las decisiones de algunos elegidos democráticamente (en el mejor de los casos) no tiene nada de revolucionario tampoco. Es perpetuar un sistema que condiciona libertades individuales en pro de un supuesto “bien común” que lejos seguimos de siquiera alcanzar a vislumbrar.

La prioridad no es mejorar la distribución de ingreso

ROBERTO CACHANOSKY 

Uno de los temas que suele preocupar a políticos y economistas es el de la distribución del ingreso. El famoso coeficiente Gini que pretende medir la distribución del ingreso es citado en trabajos científicos y en artículos periodísticos como la palabra de Dios y en rigor, en mi opinión, cómo se distribuye el ingreso no es tan relevante como el nivel de ingreso y de pobreza.

Veamos un ejemplo. Supongamos que en el momento 1 los sectores que menos ganan tienen un ingreso de 100 y los que más ganan tienen un ingreso de 1000. La diferencia entre el que más gana y el que menos gana es de 10 veces.

Ahora bien, imaginemos que en ese país se aplica una adecuada política económica que genera un gran crecimiento, aumento del ingreso real de la población y la pobreza tiende a cero, pero el que menos gana tiene un ingreso de 1500 y el que más gana de 18.000, el coeficiente Gini va a dar que empeoró la distribución del ingreso porque el que más gana ahora tiene un ingreso 12 veces mayor que el que menos gana. Si antes la diferencia era de 10 y ahora de 12, según esta visión de la economía la gente está peor porque aumentó la brecha entre el que más gana y el que menos gana.

Sin embargo, el que menos gana ahora, gana más que el que más ganaba en el momento 1. Antes el que más ganaba tenía un ingreso de 1000 y ahora el que menos gana tiene un ingreso de 1500. A pesar de la mayor brecha entre el que menos gana y el que más gana, el que menos gana pasó a estar mucho mejor que el que más ganaba en el momento 1, con lo cual la distribución del ingreso es un gran verso populista. Basta con ver el período kirchnerista en que sus funcionarios pasaron a ser multimillonarios pero se llenaban la boca con la distribución del ingreso y dejaron a un tercio de la población sumergida en la pobreza.

El punto que quiero resaltar es que no debería interesar si algún sector tiene un ingreso muy alto respecto a los que menos ganan, sino que los que menos ganan, ganen lo suficiente como para tener una vida con todas sus necesidades más elementales bien satisfechas, capacidad de ahorro, de tomarse buenas vacaciones, acceso a buena educación, salud, etc. Lamentablemente al poner el acento en el tema de la distribución el paso siguiente es aplicar políticas de redistribución del ingreso. Se ve como moralmente correcto que los políticos le cobren más impuestos a los que más ganan para transferírselos a los que menos ganan. La famosa justicia social.

La falacia de la tercera vía

CARLOS RODRÍGUEZ 

El muy destacado escritor e intelectual israelí Amos Oz defendió en el periódico El Mundo:

El tercer camino está entre el capitalismo darwinista y el comunismo dictatorial y brutal. Creo en la solidaridad social.

Ésta es una idea antigua, que ya planteó Harold Macmillan en su libro The Middle Way en 1938, fue recogida por los peronistas en mi Argentina natal y aparece reiteradamente en escritos vinculados con la Doctrina Social de la Iglesia. En general, se trata de un pensamiento poco riguroso, y de consecuencias posiblemente peligrosas.

Presentar como razonable y moderado un punto central es distorsionar la venerable noción aristotélica, cuyo justo medio virtuoso depende crucialmente de que equidiste de dos extremos análogamente viciosos. Y si no, no.

El comunismo es, sin duda, “dictatorial y brutal”. Veamos el otro extremo con el que Amos Oz pretende compararlo, el “capitalismo darwinista”. Dentro de su vaguedad, sospecho que la idea que quiere transmitir, un mundo capitalista tan letal y destructivo como el comunismo, no tiene nada que ver ni con el capitalismo ni con el darwinismo.

Por un lado, Darwin no se refirió a la mera aniquilación de las especies sino a la selección de las mismas según su aptitud, no su simple fuerza, como a veces se piensa. Si el capitalismo puede ser calificado de darwinista, porque la competencia del mercado efectivamente suprime empresas y empleos que no son eficientes, no se deduce de ahí que sea destructor de la riqueza. La verdad es, en cambio, que la aumenta muy considerablemente. Si no fuera así, si la destrucción de empresas y empleo fuera irreversible, los países capitalistas jamás habrían registrado ningún incremento en su prosperidad; y el empleo, de hecho, habría desaparecido.

Búscanos en el Facebook

Noticias de la semana

eldia

Artes y Letras

El palo de escoba

MARIO VARGAS LLOSA

Para olvidarme del Brexit fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado —un objeto del quehacer doméstico— y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden —más o menos— lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.

Leer más