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Por qué es buena la especulación

DANIEL LACALLE

Es curioso como se pervierte a veces el lenguaje. Uno de los ejemplos más evidentes es el uso de la palabra especulador. En los medios de comunicación se pueden leer con frecuencia titulares del estilo "¡Freno a los especuladores!" o "La bolsa cae por un ataque especulativo". Irónicamente, la palabra especulador aparece siempre para justificar caídas de las bolsas que no queremos aceptar pero, sorprendentemente, también las subidas de las materias primas. ¿Por qué? Porque es una excusa fácil ante un movimiento que no nos gusta, sea el que sea. Es ridículo pensar que los especuladores aparecen de la nada para bajar las bolsas y enfadar a la señora María o al señor Juan, perjudicados en su inversión, o que surgen para hundirles el bolsillo subiendo el precio del petróleo, el carbón o el café. ¡Vamos!, que los especuladores se esconden en las esquinas para liderar el movimiento de activos financieros que no queremos que sean los que son, dependiendo del momento y el Gobierno que toque.

Que son íncubos demoníacos que nos quieren echar de nuestro paraíso de largo plazo. Que su intención es, sin duda, generar el mal absoluto. Pero lo cierto es que cuando dichos activos se mueven al alza -bolsa- o a la baja -materias primas- nadie se acuerda de los especuladores. Con las bolsas subiendo y la prima de riesgo bajando se les llama inversores inteligentes, que reconocen la solidez de las medidas del Gobierno y la buena marcha del país y sus empresas. A la baja, son piratas que se reúnen en un lugar escondido en Nueva York y "deciden atacar al país"... a menos que el que analice esas subidas bursátiles y mejoras del bono soberano pertenezca a la oposición. Entonces los especuladores también son culpables. ¡Qué bien, qué socorrido!

Así la culpa nunca es nuestra, imposible de identificar, así no se puede defender, y todopoderoso, con lo cual le podemos adjudicar cualidades mágicas. Sin embargo, nada de esto es cierto. O todo es mentira. Los especuladores son esenciales. Un especulador es todo aquel que busca ineficiencias en el corto y medio plazo tratando de obtener una rentabilidad económica de esa oportunidad. Sí, los especuladores son los que compran cuando la bolsa cae de manera agresiva y los que proporcionan liquidez. Cuando analizamos los mercados financieros tendemos a dar por garantizada esa palabra esencial: la liquidez. Pero sin los especuladores que se mueven en distintos periodos de maduración para generar su negocio, las bolsas y los mercados de deuda y financiación serian muchísimo más volátiles y habría muchos periodos largos sin volumen comprador. Cuando compramos o vendemos un activo nunca dudamos que vamos a poder hacerlo rápida y eficientemente. Esa liquidez, que damos por hecha, no es una garantía. Existe porque hay compradores y vendedores en cada momento, en cada segundo, haciendo y deshaciendo operaciones.

Sigue faltando una propuesta de cambio

ROBERTO CACHANOSKY

Todo parece indicar que las elecciones de octubre estarán polarizadas entre Cambiemos y el kirchnerismo, al menos en la provincia de Buenos Aires. El grueso de los votantes optarán entre volver al pasado k u optar por Cambiemos para seguir frenando las aspiraciones autoritarias del Cristina Fernández. Diría que el resto de los jugadores pasan a ser actores de reparto y hasta extras en esta película donde no se perciben grandes cambios en el futuro inmediato.

En rigor, en las elecciones de la provincia de Buenos Aires se ve al peronismo dividido en tres: 1) peronismo línea kirchnerista, 2) peronismo línea Massa y 3) peronismo línea Randazzo. Frente a este peronismo fragmentado tenemos a Cambiemos que por ahora parece medir bien y con chances de quedar con el primer puesto en la estratégica provincia de Buenos Aires.

Hay dos diferencias muy marcadas entre Macri y Cristina Fernández, los que polarizan la elección. Cristina Fernández tiene una clara inclinación totalitaria. Ella no cree en la democracia republicana. Considera que el que tiene más votos puede transformarse en déspota de ese país. Usa la democracia para llegar al poder y luego destruir los derechos individuales y la misma democracia. Por otro lado, en materia de política económica es fiel a su ambición de poder. Establece reglas de juego típicas del fascismo o del nazismo. La escases que generan sus políticas económicas la llevan a respetar cada vez menos la propiedad privada porque su única idea es repartir lo que se produce para tener votos cautivos. Si no llegó a niveles de tiranía como la que padecen los venezolanos con Maduro, es porque la gente reaccionó a tiempo y primero usó a Massa para en 2013 frenar la posibilidad de reforma constitucional y reelección de CF. El famoso vamos por todo. Luego la gente usó a Macri para terminar con la era k.

A diferencia del fascismo económico del kirchnerismo, el PRO se caracteriza por no cometer error groseros como el cepo cambiario, controles de precios absurdos y cosas por el estilo, pero tampoco se destaca por liderar reformas estructurales que Argentina necesita desesperadamente para salir de su larga decadencia de 70 años.

¿Otra burbuja en proceso?

ÁLVARO VARGAS LLOSA 

El riesgo moral, el dinero fácil y el crédito barato nunca han producido buenos resultados.

La historia está llena de ejemplos de desastres financieros provocados por la manipulación monetaria que se origina en los bancos centrales y luego se expande a otras partes del sistema. Uno podría pensar que la crisis financiera de 2007/8, cuyos efectos no han desaparecido del todo, enseñaría algo a los políticos, los banqueros centrales, las corporaciones, y los consumidores sobre las causas de la contracción de créditos y debacles.

Piénselo nuevamente. Los cuatro bancos centrales más grandes del mundo han inyectado más de $9 billones de dólares en el sistema desde la última crisis financiera y han provocado un mundo de tasas de interés absurdamente bajas e incluso negativas. Los incentivos generados por estas políticas y sus efectos -el riesgo moral, el dinero fácil y el crédito barato- conducirán, en algún momento, al estallido de nuevas burbujas.

¿Cuáles? Nunca es fácil decirlo, pero Estados Unidos ha visto un crecimiento poco saludable del crédito subprime, y del crédito en general, en tres mercados: tarjetas de crédito, créditos vehiculares y créditos estudiantiles. No sería una sorpresa si alguno de estos provoca la siguiente contracción crediticia.

La deuda total de tarjetas de crédito superó la marca de $1 billón por primera vez desde 2009, los préstamos estudiantiles ascienden ahora a un total de $1,4 billones y los créditos vehiculares no están lejos de $1,2 billones- una cantidad que empequeñece el pico anterior a la crisis financiera.

En los últimos cinco años, las empresas estadounidenses han emitido más de $7 billones de nueva deuda, mostrando que los incentivos creados por estas tasas de interés perversamente bajas van más allá de los mercados mencionados anteriormente.

La locura de Jeff Sessions por los porros

JEFF SESSIONS

El Fiscal General de EEUU, Jeff Sessions, publicaba recientemente un artículo de opinión en el Washington Post. Escribía que el negocio ilegal de las drogas genera violencia y delitos violentos. Es verdad.

Señaló además que los delitos violentos han bajado a la mitad desde el punto más alto da la guerra contra las drogas en 1991. También es verdad.

Luego señalaba que, al haberse relajado las leyes de la marihuana y en líneas generales las sentencias federales, la tasa de delitos violentos ha aumentado. Señalaba que “En 2015, Estados Unidos sufrió el mayor aumento anual en la tasa total de delitos violentos desde 1991”. También es verdad, pero es muy engañoso, como mínimo. Es como afirmar que nunca has tratado con los rusos para que después se descubra que has tratado con los rusos en varias ocasiones y entonces usas un truco semántico para no ir a la cárcel.

La tasa de delitos violentos en 1996 era de 637 por cada 100.000 habitantes. En 2015, la tasa de delitos violentos era de 373, una disminución por encima del 40%. A lo largo de este periodo hubo unos pocos años de pequeños aumentos, pero la mayoría de los años vieron notables declives. En 2014 hubo 1,15 millones de delitos violentos y en 2015 hubo 1,20 millones de delitos violentos en Estados Unidos. Esto aumentó la tasa de delitos violentos de 361,6 en 2014 a 372,6 en 2015, un aumento de 11 delitos violentos por cada 100.000 habitantes o un aumento del 3% en la tasa de delitos violentos.

Durante el mismo periodo en la ciudad de Denver (donde la marihuana recreativa ha sido legal desde finales de 2012) el delito violento prácticamente no ha cambiado. La tasa de homicidios no aumentó en absoluto. En el estado de colorado en General la tasa de homicidios cayó de 2013 a 2015, disminuyendo de 3,3 a 3,2 por cada 100.000 habitantes.[1]

Lula, el saldo moral del populismo

ÁLVARO VARGAS LLOSA

No hay nada más fácil, en política, que enviar al infierno a un político de derecha (real o percibido) sobre cuya cabeza revolotean denuncias de corrupción. En cambio, una dispensa moral nimba la cabeza de los políticos de izquierda (reales o autodefinidos) acusados de lo mismo.

Acaba de revelarse la enésima información que implica a Lula da Silva, el mítico ex Presidente brasileño, esta vez por filtraciones a la prensa de la declaración judicial del ex jefazo de Odebrecht en el marco de la causa conocida como “Lava Jato”. Desde la cárcel, Marcelo Odebrecht afirma haber pagado el equivalente a varios millones de dólares a Lula y a su partido. ¿Dónde está la indignación moral de la izquierda latinoamericana, estadounidense y europea que convirtió a ese mismo líder en el “más popular del mundo” en la primera década del siglo 21?

No sólo no hay tal cosa, sino que todavía se tiene, en círculos de izquierda, la expectativa de que Lula vuelva al poder tras las próximas elecciones y se cobre la venganza por el “golpe” contra Dilma Rousseff, bajo la cual, tanto como Presidenta de Petrobas como en su condición, luego, de jefa de Estado, se produjo gran parte de la podredumbre del caso citado.

Ser un ex tornero, ex sindicalista y ex pobre de Pernambuco es una credencial gloriosa si lo que de allí surge es un hombre hecho a sí mismo en los valores del esfuerzo y el logro bien habido, y el susodicho se transforma por eso mismo en referencia pública. Pero si esos orígenes sirven, después de una primera etapa meritoria y exitosa, como coartada para perpetuar las peores costumbres de la vida republicana latinoamericana, pierden todo valor de referencia.

La corrupción del llamado “lulapetismo” tiene un doble ángulo. Uno es el ideológico: esa inmoral confusión de intereses privados e intereses públicos que entraña en sí mismo el sistema populista, en el que se concentra más poder del necesario (y por tanto se debilitan los contrapesos) y en el que se adormece la conciencia productiva de la sociedad con el arrullo del dinero del Estado o del dinero privado que el Estado dirige hacia fines políticos. El otro ángulo es el estrictamente individual y tiene que ver con el uso del poder como vehículo de enriquecimiento personal (a veces como vehículo de ascenso social, algo muy visible en lo que se conoce como la “boliburguesía” en Venezuela).

Las cuatro causas que empujaron a Arabia Saudita y a sus socios a romper relaciones con Qatar

GEORGE CHAYA

Más allá de las variadas interpretaciones y conjeturas de analistas y medios de prensa occidentales sobre las causas que desataron la crisis inter-árabe-islámica en el Golfo, es un hecho que el disparador de la crisis ha sido la política exterior de Qatar que, claramente, entró en conflicto con los intereses de países vecinos como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

El primer escenario de discordia es que Egipto, Riad y Abu Dabi apoyan y respaldan financiera y políticamente al actual presidente egipcio, Abdelfath Al-Sisi, quien logró desalojar del poder a la Hermandad Musulmana. La organización extremista es el máximo representante del islam político radical y había sido sindicada como terrorista por saudíes, emiratíes y egipcios tras las elecciones que dieron la victoria al actual presidente Al-Sisi.

1-Con posterioridad a la elección, las agencias de seguridad egipcias comprobaron a través de agencias de inteligencia regionales que varios líderes terroristas -altamente peligrosos- de los Hermanos Musulmanes fueron cobijados por Qatar. Doha proporcionó dinero y escondites dentro de su territorio a los dirigentes de la Hermandad y a sus aliados, incluida la agrupación terrorista palestina Hamas, y actualmente financia actividades de los aliados a la Hermandad en la guerra civil en curso en siria. Para las monarquías del Golfo, la Hermandad constituye una de las peores amenazas al statu quo y a la continuidad de sus regímenes.

Además de sus lazos estrechos con la Hermandad Musulmana, existen otros factores fundamentales que inquietan a los petromonarquías del Golfo y que dieron lugar al conflicto político con Qatar.

2- El factor más peligroso y de mayor preocupación para el Consejo de Cooperación de los Países del Golfo (CCPG) son las comunidades chiítas que forman parte del tejido social de Qatar. En Arabia Saudita la minoría chiíta representa entre un 10 y el 15% de la población y fue extremadamente activa al protagonizar fuertes protestas exigiendo mayor visibilidad, derechos y participación política desde que estallaron los levantamientos árabes del año 2011. La mayoría de la población chiíta se concentra en la región oriental del país más rico del mundo en petróleo, en las provincias de Al-Ahsa y Al-Qatif y ha sido la más violenta y combativa en la zona sin ocultar sus lazos directos con el régimen iraní. A esos desmanes, se suman los antecedentes muy presentes en la memoria saudita de la -a priori- inimaginable revuelta de Bahréin, donde el sunita Hamad Al-Khalifa gobierna una población de mayoría chiíta y debió recurrir a los Estados miembros del CCPG para sofocar el salvaje y violento levantamiento de hace seis años, donde claramente Irán alentó los desmanes y crímenes chiítas contra la comunidad sunita con el apoyo de Qatar.

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Artes y Letras

El palo de escoba

MARIO VARGAS LLOSA

Para olvidarme del Brexit fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado —un objeto del quehacer doméstico— y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden —más o menos— lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.

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