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La revolución bolchevique: un siglo de fracasos CARLOS ALBERTO MONTANER  Hace 100 años triunfó la revolución bolchevique en Rusia. Para quien quiera entender qué sucedió y cómo, todo lo que debe hacer es leer
La locura catalana JULIO MARÍA SANGUINETTI Cataluña es parte de España hace 500 años. Con anterioridad no había sido reino, como sí lo habían sido otras regiones, y en aquel 1492 en que Isabel de Castilla y Fernando de Aragón acordaron la unidad de España, pertenecía precisamente al reino de Aragón.
En defensa de los paraísos fiscales DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ  I. Clima político e informativo Desde hace muchos años, un gran número de políticos europeos ha defendido de forma insistente la necesidad de “coordinar” las políticas fiscales de los países de la Unión,

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Premio Nobel al Paternalismo Liberal

IVÁN CARRINO

Richard Thaler recibió el premio nobel por sus aportes a la “Economía del Comportamiento”. ¿Qué es el Paternalismo Liberal que recomienda?

¿Por qué nos casamos si el 50% de los matrimonios se separa? ¿Por qué fumamos si sabemos que el cigarrillo daña nuestros pulmones? ¿Por qué emprendemos un negocio cuando solo el 20% sobrevive al primer año de operaciones? ¿Por qué comemos tanto? ¿Por qué ahorramos tan poco?

¿Existe alguna ciencia que pueda dar respuesta a estas preguntas? Sí, es la economía, pero combinada con los aportes de la psicología.

Este campo relativamente reciente de investigación –conocido como “Economía del Comportamiento”- estudia los motivos por los cuales los seres humanos tomamos decisiones y por qué esas decisiones, a menudo, no arrojan los mejores resultados para quienes las toman.

De hecho, si pudiéramos resumir el principal aporte de la psicología a la economía es que los seres humanos estamos sujetos a “sesgos cognitivos” que a veces no nos llevan al mejor de los puertos. Un inversor puede comprar una acción de una empresa porque todos sus conocidos también lo están haciendo: ¿por qué eso debería garantizar buenos rendimientos?

El hallazgo de la existencia de estos sesgos fue de alguna manera revolucionario. Es que la corriente principal del pensamiento económico parecería asumir que los seres humanos somos como frías máquinas que calculan y consiguen todo el tiempo maximizar la utilidad.

Ahora si una persona no ahorra durante toda su vida y luego al llegar a viejo se queda sin dinero: ¿realmente podemos decir que tomó una buena decisión? ¿Es esa persona una máquina o un “homo economicus”?

La encrucijada de la democracia latinoamericana

LORIS ZANATTA

Una vez se creó ALBA: era ambiciosa, rica, prepotente. Tenía el viento en popa y el futuro en la mano. Ese ALBA aún está ahí, aunque agoniza, pierde pedazos y el futuro está a sus espaldas. Sus protectores se han ido, Lula, los Kirchner, Pepe Mujíca y hoy tiembla su núcleo duro: Venezuela, Ecuador, Bolivia. A menos que todavía exista alguien dispuesto a dar crédito a las elecciones venezolanas.

¿Qué pasó? ¿Cómo se explica este estado? Hay muchos motivos: corrupción, autoritarismo, mal gobierno, colapso de los precios del petróleo. Pero hay algo más, algo más profundo: está implosionando la coalición nacional popular surgida en su momento para combatir el liberalismo; tanto el liberalismo económico como el liberalismo político. Una coalición recurrente en la historia latinoamericana entre el populismo y la izquierda redentora, el cristianismo y el marxismo.

El mejor indicio es la actitud de la Iglesia Católica, un termómetro muy sensible a los cambios en el "espíritu de los tiempos". Hasta hace un tiempo, la voz que se alzaba de su vientre era por lo general la del clero sintonizado con los líderes del ALBA. ¿Acaso Chávez no era un cruzado que liberó al pueblo de la herejía neoliberal? ¿Y Correa? Economista católico, gobernó enarbolando el evangelio. Evo Morales vencía a todos: encarnaba a los oprimidos de la historia; Cristo revivía en él. Entre la fe de esos líderes, su pueblo y el socialismo no había contradicción. Al igual que en la década de 1970, el socialismo del siglo XXI parecía expresar el orden social más próximo al evangelio. Los viejos teólogos de la liberación volvieron a sentirse jóvenes. Y la izquierda redentora tuvo finalmente un pueblo. Ya no se definía marxista, sino poscolonial, multicultural, transnacional: la nueva jerga marxista de las ciencias sociales.

Ese clima culminó en el viaje triunfal del Papa a Quito y La Paz. De ese viaje quedaron registradas las sonrisas, los abrazos y los discursos radicales: el del Papa a los movimientos sociales hizo tanto revuelo que el último periódico comunista italiano lo imprimió para regalárselo a sus lectores. Cuando Evo Morales le obsequió un crucifijo en forma de hoz y martillo, todo el mudo bromeó, pero el simbolismo no era casual.

La inoportuna defensa liberal del derecho a la secesión

ANTONIO ESPAÑA 

Seguramente estén esperando ustedes un párrafo introductorio con una referencia al cine, una analogía con algún aspecto de la vida cotidiana o algún otro recurso que ayude a poner en contexto y explicar gráficamente los argumentos expuestos. Excepcionalmente, no es el caso en esta ocasión, pues la gravedad de los acontecimientos y la preocupación por ver posicionadas a favor de la secesión totalitaria y en nombre del liberalismo a voces de este ámbito que respeto y admiro intelectualmente, me hacen imposible encontrar una metáfora que no banalice la situación y que no tenga riesgo de ofender, siquiera involuntariamente. Pero lo cierto es que una defensa desde el punto de vista liberal del derecho de secesión a cuenta de lo que ha pasado en Cataluña estas últimas semanas, y especialmente este domingo, es inoportuna y contraproducente para la defensa de la libertad.

Inoportuna, porque se da en unas circunstancias de desafío a la ley y al Estado de derecho en unas condiciones que, calificarlas como opresivas, supone un agravio comparativo con otras situaciones de verdadera restricción de las libertades individuales más básicas, como puedan ser los regímenes comunistas de Corea del Norte, Cuba o Venezuela, o las teocracias islámicas de Oriente Medio. E inoportuna también porque supone alinearse junto a unas formaciones políticas —nacionalismo corporativista, nacionalismo socialista y comunismo antisistema— que comparten muy poco con las ideas liberales, cuando no son abiertamente antagónicas. Si algo defienden estos partidos, es supeditar la voluntad personal a la colectiva. A la supuesta opresión que sienten quienes no pueden formar su propio Estado, cabe oponer la opresión real que sufren quienes se oponen hoy a esa idea en Cataluña.

Inoportuna porque, dentro de los márgenes que contemplan la Constitución española y el Estado de derecho, existen los mecanismos democráticos y legales para reformar las leyes necesarias y articular un eventual derecho de secesión. Obviamente, se requieren los apoyos suficientes, ya me gustaría que se derogaran muchas leyes tributarias, pero no me tomo la justicia por mi mano. E inoportuna también porque el pueblo de Cataluña, entendido como el conjunto de personas que viven y desarrollan su actividad en ese territorio, ya disfruta hoy de unos altísimos niveles de autogobierno que nada tienen que envidiar a las democracias más descentralizadas del planeta. Es cuestión, si así lo desea la mayoría, de seguir profundizando en la descentralización —deseable para todas las personas y no solo los catalanes— sin necesidad de abrir un proceso de secesión costoso e incierto para todos.

La política debe garantizar la libertad y la propiedad

VÍCTOR PAVÓN 

Siete de cada diez paraguayos consideran que los políticos son los más corruptos, por encima de los funcionarios y jueces, según una reciente encuesta elaborada por Transparencia Internacional en América Latina y el Caribe. No es de sorprendernos esta percepción de la gente.

En un país compuesto en su mayoría por jóvenes resulta sumamente preocupante. Es necesario volver a buscar los fundamentos para que la política y los políticos sean garantes de la libertad y la propiedad y pese a que muchos muestran su menosprecio hacia todo lo que implican las decisiones que se toman desde los partidos políticos y el mismo gobierno, la realidad es que pronto se percatan que afecta a sus vidas.

La economía, las leyes, la propiedad, la salud, la educación, los impuestos; en suma, el poder como sinónimo de coerción se encuentra directamente relacionado con la política.

Si la política sigue en este derrotero, la democracia terminará por ser devorada por el populismo y la demagogia, para luego dar paso definitivamente al gobierno de los peores.

Afortunadamente hay una forma de revertir esta situación. Acertadamente los griegos en la antigüedad entendieron que la política consiste en la administración de la polis, de la ciudad para hacer posible la República bajo el imperio de la ley. La piedra filosofal de la política se yergue sobre el precioso ideal republicano de la libertad bajo la ley y lo es aún en el siglo XXI de la tecnología y el conocimiento. Es la mejor forma de resolver los conflictos, administrar y limitar el poder en una sociedad.

Si en el pasado fue reprochable que la muchedumbre exaltada en las plazas hiciera suyo el gobierno para violar los derechos de los demás, en la actualidad no es diferente a lo que se hace en la política moderna cuando sus miembros reunidos en recintos cerrados y sin rendir cuentas a nadie, legislan para sus propios intereses. De los privilegios al despotismo hay un solo paso.

Nuestros hijos, esos postcomunistas

HÉCTOR ÑAUPARI 

"Dedicado a una madre atribulada"

De todos los terribles males con que este deslavado siglo XXI amenaza a la siempre frágil libertad –desde los comunismos realmente existentes, sus asesinatos y sus macabras bombas, el totalitarismo religioso, el marxismo cultural imperante en colegios y universidades, el correctismo político y su modelo socio político de intervencionismo y bienestar impagables, hasta ciertos distraídos liberales apoyando a las izquierdas y su nueva coartada de género– con uno solo dormimos al lado: nuestros hijos.

Me explico, antes que se aterren: nuestro desmedido amor expresado materialmente los está malogrando. Sobrecompensar ausencias laborales, distancias o divorcios mal llevados echando mano de cuanto capricho desean estos proyectos de emperadores o podemos adquirir para los prospectos de princesas así nos endeudemos hasta la náusea, los vuelve seres con libertad pero sin responsabilidad, creyentes en merecerlo todo sin mayor trámite que extender la mano o pronunciar una palabra, sin proyectos, emprendimientos o sueños, sin gusto por el esfuerzo continuo ni por el trabajo duro y constante, que se aburren de todo y de todos –empezando por sus padres, sus familias y sus cada vez más eventuales estudios o empleos, en los que duran apenas horas o, cuando mucho, días– con la misma velocidad con que dan like o twittean en sus redes.

Ya van dos generaciones, la que frisa los treinta y, en particular, la que se encuentra en sus veinte, que marcha feliz por ese abismo sin fondo que es la eterna adolescencia. ¿Cuál es el peligro? En la historia moderna del mundo un movimiento de jóvenes proclamó la libertad sin responsabilidad: los comunistas. Pretendieron imponer una sociedad feliz empapada con la sangre de cien millones de personas, y que hasta hoy sigue matando o amenazando, como en Corea del Norte, con la extinción de toda la humanidad.

El entuerto catalán

IAN VÁSQUEZ 

Cataluña podría declarar hoy su independencia de España, tal como lo han prometido algunos de los líderes de la región autónoma. También es posible que esa declaratoria se postergue o se opte por otra estrategia por el momento.

En todo caso, tras el referéndum independentista a principios de mes, la cuestión catalana presenta un problema mayúsculo para España, Cataluña y la Unión Europea. El problema de fondo tiene que ver con la estructura del Estado Español, pero bajo las condiciones políticas actuales, será difícil de solucionar.

Quizá la mitad –o más– de los catalanes son independentistas. Es difícil saberlo basado en el referéndum, pues la abstención fue mayoritaria y la votación se dio bajo condiciones irregulares. Los líderes catalanes decidieron realizar el plebiscito a pesar de que el gobierno nacional declaró, con razón, que era ilegal e inconstitucional. En el debate nacional, los españoles apelan a la legalidad y a su versión de nacionalismo encarnado en la Constitución y los catalanes independentistas apelan a su propio nacionalismo. Los primeros consideran a los otros traidores y los catalanes consideran a los españoles opresores, algo que ha alimentado la polarización política.

Es verdad que el referéndum es ilegal. Pero la mayoría de movimientos independentistas lo han sido. También lo fueron la independencia de Estados Unidos y de la India. Es verdad que existen procedimientos legales para realizar una enmienda constitucional que permita la secesión. Se requeriría una votación de tres quintos del Senado y del Congreso, seguido por un referéndum nacional. La coyuntura política y la barra alta imposibilitan que se logre.

El problema de Cataluña ha sido de largo plazo y nunca se ha logrado un marco institucional estable y duradero que incluya al principado. En poco menos de 400 años, los catalanes han intentado independizarse cinco veces. No todos los catalanes de hoy quieren la independencia, pero casi todos están hartos del statu quo. Y tienen razón.

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Noticias de la semana

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Artes y Letras

El palo de escoba

MARIO VARGAS LLOSA

Para olvidarme del Brexit fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado —un objeto del quehacer doméstico— y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden —más o menos— lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.

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