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Sexta economía y sexto productor del mundo

CARLOS MIRANDA 

Le cuesta a Brasil asentar su posición entre los BRIC como la sexta economía mundial y ser sexta productora de petróleo.
Todo comenzó en 2007, con los descubrimientos de grandes campos de petróleo en el fondo del mar, debajo de una capa de ffl 2.000 metros de sal. Ahora llamados "PreSal”.
Para el desarrollo de esas reservas, Petrobras (PB) diseñó un programa de inversión de 250 mil millones de dólares. Así, a corto plazo, PB sería el sexto productor mundial y para 2020, el tercero.

El plan trazado en 2011 era el más grande que se había concebido en la industria. Ese año PB estaba calificada como la tercera compañía mundial. En ese plan, 3.000 millones de dólares eran destinados para continuar con sus operaciones en otros países, incluyendo Bolivia. Exigía una gran movilización de equipos y materiales de la industria naviera brasileña. Requería dos elementos permanentes: mantener un ritmo ascendente de producción y precios para el mercado interno brasileño reflejando los internacionales.
Desde 2011 empezaron dificultades en PB. La producción de 2011 prácticamente no superó la de 2010: paros obligados en plataformas que requerían mantenimiento, atraso en inversiones con los correspondientes aumentos de costos, etcétera. Ejemplo: la refinería con PDVSA (Carlos Miranda P. "Petrodólares y Petrocontratos”, Página Siete, 11 de octubre de 2013).

El balance de PB del primer trimestre de 2012 mostró una pérdida de casi 700 millones de dólares. Estaba claro que el plan original no podría ser cumplido y fue rebajado a 217 mil millones de dólares.
PB intentó ahorrar costos y autofinanciarse. Se ajustaron drásticamente metas de trabajos, se inició la venta de activos no esenciales como la refinería en Okinawa, los activos en Argentina, etcétera.

Lo grave fue que en forma terminante e irreversible, el Estado brasileño hizo sentir que PB era una empresa estatal. No admitió aumentos de precios que podrían causar inflación. PB empezó a perder 38.000 millones de dólares al año para mantener precios y subvenciones. La empresa fue encasillada en un duro sistema regulatorio. La presidencia del directorio es ahora desempeñada por el ministro de Energía.
Las bolsas de valores tomaron nota perversa de esos problemas. Las acciones empezaron una vertiginosa caída. Financiamientos para obras se tornaron lentos. PB bajó al décimo lugar en el ranking mundial.

Finalmente, se vio que PB era la empresa petrolera más endeudada del mundo. Era inocultable que PB necesitaba un aumento de capital.
Así, el Gobierno decidió el desarrollo de PreSal con participación privada con PB con el 30% mínimo y como el único operador.

Bajo esas líneas se licitó el área Libra de 1.500 kilómetros cuadrados, a 170 kilómetros de la costa y con 12.000 millones de barriles de reservas probadas a ± 4.000 metros de profundidad. Once empresas calificaron, pero tan sólo cuatro asociadas con PB fueron adjudicadas. PB con 40%, Shell y Total con 20% cada una y los chinos estatales CNPC y CNOOC con 10% cada una.
La ceremonia oficial de adjudicación fue señalada para el 22 de octubre en un hotel de Rio de Janeiro.

La Federación de Petroleros de Petrobras (FTP) ingresó en huelga oponiéndose militantemente con manifestaciones en todo el país. Convocó a una movilización total en Rio para impedir la realización del acto. La Asociación de Profesionales de PB también se pronunció en contra. Ante esas amenazas, el Gobierno brasileño dispuso el resguardo del hotel y zonas aledañas con efectivos del Ejército y Marina brasileñas, más 4.000 policías. Todos se instalaron desde el 19.

Se estaba viviendo un ambiente de guerra similar al que tuvo Bolivia en 2003 en El Alto. La versión carioca de la Guerra del PreSal parecía inminente. Llegó el 22. Los manifestantes fueron controlados por la Policía. No sucedió nada parecido a nuestra Guerra del Gas ¿Por qué? La oposición en Río era una protesta a una adjudicación de una licitación. En ningún momento buscaba el cambio de la presidenta Rousseff. En cambio, en nuestro caso no se reclamaba ninguna medida específica, sólo se buscaba el cambio de Gobierno. Y se logró.

Carlos Miranda es ingeniero
y analista energético.

Tomado de paginasiete.bo

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