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Un monumento a Oscar Barbey

TEÓFILO CABALLERO 

Nos ha causado un grato placer que la embajadora de la canción boliviana Gladys Moreno tenga un monumento en la Manzana Uno, sin duda va a perpetuar su memoria en el camino eterno que le toca transitar a Santa Cruz. Se ha corregido una gran injusticia cometida por los propios cruceños, quienes la sometimos al olvido a nuestra embajadora de la canción. Sin embargo, lo más llamativo y anecdótico es que sea una institución del centralismo gubernamental la que se encargue de cristalizar esa iniciativa. Nuestras felicitaciones al Ministerio de Culturas por reparar tamaña injusticia cometida por las autoridades cruceñas.

Y hablando de monumentos nos ha causado sorpresa la actitud de algunos concejales del municipio de Santa Cruz de la Sierra de impulsar la construcción de monumentos para Bartolina Sisa y Tupac Katari a colocarse en la rotonda del Plan 3.000. Nos parece importante que algunos concejales se interesen por rendirle homenaje a próceres de nuestro país y que queden plasmados en monumentos para eternizar su recuerdo. Sin embargo, debemos empezar primero por casa antes que congraciarnos con las líneas andino-centristas, es decir, se debe priorizar a nuestros próceres porque primero está la patria chica y luego está la patria grande.

El concejo Municipal tiene una grandísima deuda con un ilustre cruceño como Oscar Barbery Justiniano, alcalde municipal (entre marzo a julio de 1984) impuesto por el Ministerio de Gobierno de aquellos años, ya que los mismos eran interventores y no eran autoridades electas, por tanto estaban obligados a someterse a los designios del centralismo gubernamental.

Efectivamente hace tres décadas se han recordado 30 años del histórico día cuando el Alcalde de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Oscar Barbery Justiniano en alianza con el Comité pro Santa Cruz promulgaba la memorable Ordenanza Municipal No 31/84 en la que se convocaba a la elección de Concejales Municipales mediante voto popular. Dicho acto heroico de Barbery fue calificado como sedicioso por el centralismo gubernamental, y no es raro, puesto que el andino centrismo siempre tipificó de esa forma a cualquier iniciativa de descentralización política o económica que partió de Santa Cruz para Bolivia. Al final fruto de un acuerdo con la clase política en 1985, los bolivianos elegíamos alcaldes nuevamente, y eso será hasta siempre.

Santa Cruz merece conocer a sus hombres ilustres, y Oscar Barbery lo menos que se merece es un monumento para perpetuar su memoria. Los concejales municipales actuales y los que vienen, están obligados a leer el libro escrito por nuestro célebre académico Homero Carvalho titulado “Santa Cruz de la sierra, una ciudad rebelde”, publicado en junio 2004 y financiado por el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra. De esa forma podrán valorar esta iniciativa ciudadana.

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