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Europa: gasoductos versus gas líquido

CARLOS MIRANDA

Rusia abastece más del 30% el consumo europeo de gas natural. Reemplazar parcial o totalmente esa fuente se ha tornado geopolíticamente muy delicado y difícil. Técnicamente muy complicado.
Los optimistas creían que la provisión de gas ruso era una operación comercial, los pesimistas que venía acompañada de pretensiones políticas expansionistas

Los hechos en Ucrania están mostrando que los pesimistas tenían razón. Primero aparecieron grupos armados secesionistas pro rusos en Crimea logrando anexar esa región a Rusia.
Ucrania y la UE recurrieron a USA para tratar de frenar esa labor anexionista disfrazada de separatismo.

En abril del año pasado Obama definió la línea norteamericana: utilizar energía como arma política era inaceptable y que con medidas económico financieras se frenaría cualquier labor expansionista. Llegando a indicar que a Rusia le saldría muy caro continuar en esa labor y en caso necesario USA ayudaría en la provisión de gas natural a Europa.

Las sanciones económico financieras han sido eficaces. Rusia está al borde de una recesión y el rublo está por los suelos. Pero geopolíticamente no han dado resultados. La violencia parecida a una guerra continúa en el Este de Ucrania.

Aunque toda Rusia está sufriendo las estrecheces de una economía afectada por las sanciones económicas, las fuerzas insurgentes en Ucrania aparentemente continuarán abastecidas con una pequeña fracción del gigantesco presupuesto militar ruso.
Alemania y Francia propiciaron un acuerdo de paz firmado en Minsk por las partes incluyendo Rusia. Ese acuerdo es vulnerado frecuentemente por los dos lados. Por lo general, las fuerzas separatistas salen victoriosas. Kiev aduce que esto se produce porque están mejor armadas. El gobierno ucraniano ha solicitado en muchas ocasiones a USA que le provea de armamento moderno. La respuesta ha sido negativa indicando que se quiere evitar cualquier escalada de acciones bélicas con efectos imprevisibles.

Mientras tanto, el problema de abastecer gas a Europa continúa. Rusia no piensa renunciar al importante mercado gasífero europeo. Habiendo cancelado el proyecto del South Stream ahora ha acordado el construir un gasoducto por Turquía (Turkey Stream). Así el gas ruso estaría disponible en la frontera turco-griega en los mismos volúmenes planeados para el South Stream y sin las complicaciones de tener que cumplir a los reglamentos de la UE en sus países. Para que este plan funcione es necesaria la construcción de un gasoducto Italia – Turquía que conectará con el Trans Turquía, introduciendo gas ruso en Europa. Este plan de suministro podría estar en funcionamiento el 2019.

Por su lado, la UE desde diciembre pasado está elaborando una estrategia para el abastecimiento de Europa con LNG, teniendo a España como el país de ingreso para que el LNG procedente de Norteamérica sea almacenado como líquido y regasificado para ser enviado al resto de Europa. Este sistema para estar operable requiere que se construyan algunos tramos internos de gasoductos en Europa.

Ante ese posible aumento de transporte marítimo de gas, los transportadores de LNG están tomando las medidas necesarias incrementando el número de navíos ya que presumiblemente la mayor parte del LNG sería shale gas norteamericano licuificado. Hasta la fecha, los astilleros mundiales tienen 94 pedidos en firme para la construcción de barcos metaneros.
El esquema del suministro por el Trans Turquía, el suministro de LNG ampliando instalaciones y construyendo barcos, podría estar también en operación el 2020.
En palabras simples tenemos una competencia entre gas por gasoductos y gas como LNG en barcos metaneros.

Es sensato y razonable esperar que ambos sistemas abastezcan a Europa dejando una gran capacidad de transporte marítimo del LNG con fletes reducidos.
Ese es el punto importante para nosotros porque no olvidemos que para el 2020 debemos renegociar nuestro contrato con Brasil y el 2027 con la Argentina. En ambos casos nuestro mayor competidor ya es el LNG que aparentemente podría llegar a precios más reducidos para el consumo argentino y brasileño.

Tomado de eldia.com.bo 

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