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Gary Prado y la elección de alcaldes

TEÓFILO CABALLERO 

Mucho se ha hablado del Gral. Retirado Gary Prado Salmón en los últimos días, mas que todo porque la “Justicia” determinó por unanimidad apartarlo del famoso caso Terrorismo ya que fue acusado injustamente por alzamiento armado y terrorismo.

Este valiente militar fue el que capturó vivo al Che Guevara en las guerrillas de octubre de 1967 y como correspondía lo entregó a sus superiores mostrando estricto cumplimiento de su lema “subordinación y constancia”. Sin embargo, Gary Prado también ha sido un hombre clave en la preservación de la democracia en Bolivia.

El expresidente Carlos Mesa en su artículo titulado “Gary Prado y el Che”, en este medio impreso en fecha 24 de julio de 2016 señaló que Gary Prado, “… fue un destacado oficial institucionalista que se enfrentó a la dictadura de Banzer y que promovió el retorno a la democracia”. También indicó que “…Prado, junto a otros jóvenes oficiales, formó parte del Gobierno del Gral. David Padilla que derrocó a Juan Pereda con un solo objetivo que cumplió, convocar inmediatamente a elecciones (que se realizaron en junio de 1979) y entregar el poder a un presidente civil. El 8 de agosto le colocó en el pecho la medalla presidencial a Walter Guevara Arce”.

Sin duda, Gary Prado fue un militar de honor, un hombre digno, orgullo de su institución. Pero hay algo que todavía nadie ha destacado de este honorable militar: fue fundamental para que Bolivia pueda conseguir la elección de alcaldes, la medida de democratización política más grande de la historia de Bolivia, similar a la elección de Prefectos en Enero de 2005.

En fecha 07 de junio de 1984 el entonces alcalde municipal de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra Oscar Barbery Justiniano (fue alcalde nombrado por el ex – pdte. Siles Suazo) mediante la ORDENANZA MUNICIPAL No 31/84 del 07 de junio de 1984 desafiaba al centralismo gubernamental convocando a la elección de los miembros del Concejo Municipal de donde saldría el primer alcalde electo en la historia de Santa Cruz de la Sierra. Sin duda que esa valerosa medida asumida por Barbery traería consecuencias, y fue así.

El Presidente Siles Suazo a través del Ministro de Gobierno le exigió su inmediata renuncia a lo que respondió que no lo haría y se atrincheró en el vetusto edificio de la Alcaldía Municipal junto con algunos de sus seguidores, militantes del MNR y algunos alcaldes de barrio. De acuerdo con el relato del escritor Homero Carvalho en su libro titulado “Santa Cruz de la Sierra, una ciudad rebelde” publicado en el 2004, señala que Barbery y sus seguidores portaban “…viejos fusiles máuser de la guerra del Chaco o haciendo alarde con alguna que otra arma moderna, dispuestos a defender lo que ya consideraban y asumían como un derecho ciudadano”.

Quien recibió la orden de desalojar y tomar preso, y decidir la vida de Oscar Barbery y sus seguidores fue el entonces Cnel. Gary Prado Salmón, Comandante de la Octava División. Sin embargo, este honorable militar dilató el pedido del Gobierno hasta en tanto se negociaba con la institucionalidad cruceña a la cabeza del Comité Pro Santa Cruz la salida honrosa del alcalde Barbery quién había sido impuesto por el Gobierno, sin embargo, se había revelado contra el centralismo gubernamental. Este compás de espera asumido valientemente por el Cnel. Gary Prado evitó un derramamiento de sangre que podía haber amenazado la precaria estabilidad política del país.

Al final la institucionalidad cruceña a la cabeza del Comité Pro Santa Cruz, convenció a los políticos del oficialismo y de la oposición, y se firmó el acuerdo de que en las elecciones de 1985 se procedería a la elección de Concejales y luego entre ellos a la elección de los alcaldes en Bolivia. Y así fue, desde 1985 se eligen los alcaldes en Bolivia. Un gran avance en la democratización política de nuestro país.

Sin duda Gary Prado ya es parte de la historia de Bolivia, algún día alguna autoridad municipal que reconozca las cualidades de Prado le hará un merecido homenaje en vida. Y cuando ya no esté con nosotros, esperamos que alguien del municipio cruceño levante un busto que permita perpetuar la memoria de un gran militar consecuente con su institución, y un gran cruceño que nació para servir a la democracia y contribuir a su país. Y no cabe duda que el Gobierno Municipal de nuestra ciudad le debe también un monumento a Oscar Barbery Justiniano por haber dado el punta pié inicial para la consecución de la elección de alcaldes. Fue un duro golpe para los gobiernos centralistas, y un logro histórico irreversible para Bolivia. Nunca más, alcaldes puestos a dedo por el Gobierno. Nuestra admiración por estos dos cruceños: Gary Prado Salmón y Oscar Barbery Justiniano.

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