Buscar en nuestras publicaciones:

El nuevo modelo "productivo" cruceño

EDUARDO BOWLES

Expocruz es una fiesta, nadie lo duda. Es el mayor evento social del año y lo más interesante es que se ha convertido en un atractivo turístico para decenas de miles de bolivianos de otros departamentos que acuden en masa a gozar de varios días de movimiento, belleza y demostración del dinamismo de un región que no pierde su energía pese a todas las dificultades que le ha tocado vivir durante todo este tiempo.

La parte económica y comercial de Expocruz la ponemos en un capítulo aparte, porque si bien la feria genera un impresionante flujo monetario, es necesario ver este fenómeno más allá de la venta de entradas, el número de expositores, las azafatas, las intenciones de negocios y todos aquellos aspectos que suelen destacar los aficionados al marketing.

Los que planifican, los que observan la economía de Santa Cruz con una visión de futuro y los que analizan la sostenibilidad del “modelo” cruceño, deberían captar un fenómeno preocupante que trasluce más allá de los brillantes coloridos de los escaparates.

Es indiscutible que, al margen del sector agropecuario, que hace peripecias para seguir manteniéndose como la principal actividad productiva regional, el puntal económico de hoy es la “industria inmobiliaria”. En otras palabras, los empresarios cruceños se han volcado de manera masiva a la construcción, a vender terrenos, edificar condominios, a convertir haciendas productivas en centros vacacionales y en definitiva, a deshacerse de un valioso patrimonio, ante la inexistencia de alternativas y la abrumadora acción del Estado en contra de la iniciativa privada, fuerza fundamental de los emprendimientos y de vitalidad que ha hecho de Santa Cruz la locomotora de la economía nacional.

En Expocruz no se perciben las tendencias que caracterizan a una economía moderna, como la innovación, la incursión en las nuevas tecnologías, el perfeccionamiento de los servicios y menos todavía la diversificación que debería ser el motor de las inversiones. No hay industria, todo es importado, el comercio orientado al consumo es la única fuente del movimiento y obviamente en esas condiciones el futuro de Santa Cruz, y por ende, el horizonte del país se vuelven poco prometedores.

En medio de todo, el estatismo en Expocruz surge como la gran vedette productiva con luces fulgurantes pero muy engañosas, escondiendo detrás de ellas la gran responsabilidad que tiene en el desincentivo que se puede observar con mucha claridad en los stands y pabellones donde los proyectos inmobiliarios compiten por captar clientes, que seguramente traen dinero fresco de otras latitudes, donde florecen las actividades informales e ilegales que en conclusión, son las únicas que gozan de buena salud gracias a la acción permisiva del Estado.

Lo peor de todo es que este debilitamiento de la pujanza productiva de Santa Cruz se produce con la complicidad local de quienes prefieren mirar a otro lado y desconocer el grave daño que se ha hecho a un modelo económico que lucía imparable.

El debilitamiento de la pujanza productiva de Santa Cruz se produce con la complicidad local de quienes prefieren mirar a otro lado y desconocer el grave daño que se ha hecho a un modelo económico que lucía imparable.

Tomado de eldia.com.bo 



Búscanos en el Facebook