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Capitalismo boliviano

CARLOS TORANZO

Hay algunas verdades incontrastables en el desarrollo boliviano, por una parte, nuestro país nunca tuvo un estado desarrollado, con instituciones fuertes; por eso Chile, que ya tenía un estado fuerte en el siglo XIX nos ganó con mucha facilidad en la Guerra del Pacífico. Y, por otro lado, el desarrollo económico siempre ha sido endeble, en buena medida, por la falta de empresarios y por una ausencia de mentalidad empresarial de quienes hacen negocios. Quizás Patiño tuvo músculo para ser un buen empresario boliviano, él fue sin saberlo el antecedente de la burguesía chola, de ésa que no era admitida, -al inicio- por la oligarquía boliviana, pero como Patiño se comió a los oligarcas, él mismo se sintió parte de esas clases dominantes. Pero Patiño se internacionalizó tempranamente, por lo cual se truncó la posibilidad de la existencia de una burguesía boliviana. Pero, de todas formas, el emporio de Patiño usó al estado como algo suyo propio, con una mentalidad patrimonialista muy temprana. Patiño era dueño de la economía y del Estado, de alguna manera operó con la lógica del capitalismo de camarilla, pero teniendo un gran espíritu innovador en materia tecnológica, pero con un visión muy conservadora en lo político y social.

La oligarquía no llegó a la estatura de construir una clase burguesa, era ante todo una clase administradora de las políticas de Patiño, o se ocupaba de las labores de intermediación comercial para comprar y vender cosas en la minas. No tuvo un músculo productivo, su mentalidad terrateniente no la ayudó a ser innovadora en nada, salvo en el manejo discrecional el poder y en desarrollar lógicas de capitalismo de camarilla, sirviéndose del estado para desarrollar todos sus negocios. Trabajaba para el emporio de Patiño, pero hacía sus negocios comerciales propios.

La existencia del capitalismo de camarilla, parece ser uno de los datos duros del desarrollo boliviano; producida la Revolución de 1952, el intento del MNR de construir una burguesía nacional, lo que hizo, a través del manejo discrecional del poder revolucionario, fue tratar de engendrar burgueses desde el Estado, favoreciendo militantes con cupos y todo tipo de granjerías económicas. Los poderes revolucionarios, tienen una gran discrecionalidad en el manejo del poder, construyen un patrimonialismo estatal de grados muy elevados, el MNR hizo eso exactamente, regaló recursos a sus posibles burgueses, pero pasada la revolución, advertimos que el país no tenía burguesía, con musculatura para desarrollar a Bolivia.

Caído el MNR y con la llegada del neoliberalismo ¿desapareció el capitalismo de camarilla como dato central del desarrollo boliviano? No, para nada, el estado siguió siendo el instrumento utilizado para enriquecer a los empresarios militantes de los partidos de esa época, quizás hubo intentos de bajar un poco la discrecionalidad, simplemente porque no había revolución que otorgue poderes totales, y porque no había un partido único que lo domine todo. Pero, los datos básicos del capitalismo de camarilla siguieron existiendo. En las épocas de las revoluciones, la autonomía relativa del Estado disminuye, el estado se convierte en instrumento de enriquecimiento de los militantes.

El advenimiento del masismo, la llegada del Morales al poder, vino acompañada con un discurso favorable a la transparencia, pero pasados cinco años de gobierno, todas las evidencias empíricas señalan que el capitalismo de camarilla, es más grande que nunca, es simplemente ha crecido en exceso. El manejo absolutamente discrecional del poder por parte del MAS, la existencia de empresas estatales que no tienen ningún tipo de accountability se convierten en botín de los militantes del gobierno, éste, -como hizo el MNR-, sin decirlo, trata de crear sus propios empresarios, pero a través de la discrecionalidad, de los regalos estatales, de la elevada corrupción que no se puede –o no se quiere controlar-, simplemente porque todas las instituciones se han debilitado.

Si siempre ha existido capitalismo de camarilla, de lo que se trata es de investigar sus matices, sus particularidades y sus grados, éstos son más elevados cuando el manejo del poder es discrecional y hoy lo es más que nunca. Por eso, el capitalismo en Bolivia es de camarilla, marcado con la corrupción y con el peligro funcionalizarse a la lógica del narcotráfico.